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Mostrando entradas de septiembre, 2014

El reinicio constante

Si la película Volver a empezar, de José Luis Garci, parece, sacada de contexto, una obra que reivindique el derecho a perpetuarse, mi vida, en cambio, tiene mucho que ver con el resto de vidas con las que me voy cruzando: y es que cada cierto tiempo me toca reinventarme. Soy amigo de algunas personas que hubiera preferido no conocer y, mira por dónde, gente que me interesa de veras queda lejos de saborear un café conmigo. He viajado allá donde me ha permitido el bolsillo. Islandia, La India y Nueva Zelanda siguen ahí, en mi idolatría, pero nunca hay billetes para mí. He sido fraile antes que monaguillo en el mundo editorial. Hoy nadie me recuerda en ese zoco árabe del que tampoco guardo estampas memorables.

Entre la niebla de España desde Catalunya o viceversa

El dibujo es bueno. El mensaje, mentira. Recuerdo que, en Catalunya, hace diez años el sentimiento separatista se inflaba desde las nueve de la mañana del 11 de septiembre hasta las once o las doce de la noche del mismo día. Los discursos de la mayoría de partidos catalanes (excluyamos al PP, que siempre ha sido una franquicia del partido estatal e incluyamos al PSC de entonces, que todavía no se había convertido en una filial de la central madrileña) sonaban altisonantes y exaltados. La gente enarbolaba sus banderas independentistas y, entre medias, había otro tipo de personas que aprovechaba el día de fiesta para pasear, entrar a los museos, etc. Al día siguiente, sobre todo si hablaban desde el Congreso en Madrid, los discursos de los políticos catalanistas sonaban mucho más tibios, casi aguados. A los catalanes, si creían en la independencia, no se les notaba en su trabajo diario ni en los bares. Era un asunto íntimo y, en algunos casos, un sentimiento de vuelos bajos.

Antes de un examen...

O de una entrevista de trabajo o de una prueba con el Barça. Lo que te pide el cuerpo es aislarte en el contenido del examen, infiltrarte en un mundo artificial hasta obsesionarte. Piensas que si no estás suficientemente obsesionado no te has implicado como deberías. Por tanto, te arriesgas a... ¿Suspender la prueba? No, te arriesgas a sentirte culpable si el resultado es negativo.